mercredi 18 mars 2026

¡Guerra, no! EEUU-OTAN-Rusia-Ucrania: Fechas y hechos que nos advierten contra la política de Pedro Sánchez

[Artículo en obras, la lista probatoria es larga]

No puedo más. Están alimentando un engendro genocida (la estaca podrida de la OTAN y la decadente y partida política belicista-hegemónica de nuestros halcones y accionistas de la muerte), una guerra espantosa, la de Ucrania, y, por el camino, están arruinando las posibilidades de paz y cooperación en Europa o nuestra economía, en especial nuestra economía social. Afloran y se destinan millones y millones de euros para matar que, evidentemente, se detraen sistemáticamente de los presupuestos para vivir, bombeo doblemente asesino.

Sánchez ha vuelto a hacerlo. Acabamos de leerlo, por ejemplo en eldiario.es:
Sánchez anuncia un acuerdo con Zelenski para coproducir material militar y otros mil millones de ayuda a Ucrania

El presidente no desvela el contenido del paquete de medidas económicas que se aprobarán en el Consejo de Ministros extraordinario de este viernes y pide a la ciudadanía que sea consciente de la gravedad del momento: “Es una de las mayores crisis que he tenido que gestionar durante mi mandato”
José Enrique Monrosi, 18 de marzo de 2026 14:31 h. Actualizado el 18/03/2026 14:34 h.
El 12 de marzo, antes de la visita del agente nazisionista Zelensky, el diario El País publicaba que el Gobierno español cifraba en casi 17.000 millones la ayuda financiera y humanitaria española a Ucrania, ayuda esencialmente militar. Obsérvese, por supuesto, que una ayuda de semejante volumen no es enviada al pueblo palestino, que sufre un genocidio del club en el que se incluye orgullosamente Zelensky, como tampoco a los pueblos saharaui, libanés, iraní, yemení o sirio. Es una postura política muy clara.
Y todo este delirio en favor del régimen corrupto, sionista y nazi de Zelensky cuando el genocidio de Palestina, Líbano y, poco a poco todo Oriente Medio, o cuando la agresión pulverizante a Irán deberían habernos abierto definitivamente los ojos sobre quienes son los malos-malísimos. Pero es que, de hecho, la calamidad ucraniana está íntimamente relacionada con el genocidio de Gaza o las bárbaras agresiones a Líbano e Irán, entre otras muchas pasadas y presentes.
Recapitulemos.
La verdad es que este artículo era un viejo proyecto y estaba ya prometido en este otro reciente:

Daniele Ganser sobre Kiev 2014: el golpe que sumió a Europa en la guerra y en una funesta escalada belicista, 4.03.2026

En dicho artículo recordaba la existencia de otros anteriores sobre el tema:
— Ilan Pappé : l’agression à l'Ukraine montre encore une humanité à géométrie variable (11.03.2022).
— Des experts étasuniens en sécurité demandent aux États-Unis de mettre fin à la guerre en Ukraine (19.05.2023).
— Comment la mort survit aux guerres étasuniennes (23.05.2023).
— Llamamiento a favor de la paz y el desarme (11.03.2025).
— « Tout ce qu'ils n'aiment pas, c'est de l'ingérence russe » — Clare Daly lève le voile sur la propagande de l'UE (10.10.2025)
Las guerras, con sus bombas, minas, misiles, tanques y demás, producen siempre grandes cantidades de muertes y destrucción, de infraestructuras, patrimonio cultural y ecosistemas. Vean al respecto este imponente discurso de Chris Hedges: "The Greatest Evil is War".
La guerra, además, lleva en sus entrañas una siniestra histéresis: sigue matando, y mucho, cuando supuestamente ya ha terminado. Siguen produciendo cánceres décadas despues, siguen provocando malformaciones en neonatos... Son las repercusiones de las bombas atómicas, del agente naranja, la yperita y otros espantos producidos por las guerras biológicas.
En agosto de 2025, The Lancet Global Health publicó un estudio pionero sobre los efectos de las guerras económicas, de las que o no se habla o se habla como si fuera una medicina que se aplica a un régimen que se desea cambiar. El estudio se titula “Effects of international sanctions on age-specific mortality: a cross-national panel data analysis” (texto completo). Hasta ahora, los investigadores habían intentado comprender las repercusiones humanas de sanciones económicas (suelen ir acompañadas de bloqueos, boicots y sabotajes) caso por caso, una tarea compleja que sólo nos ofrece una visión parcial, pero la muy metódíca indagación publicada por The Lancet, bajo la dirección del economista Francisco Rodríguez, de la Universidad de Denver, calcula el número total de muertes adicionales asociadas a las sanciones internacionales entre 1970 y 2021, del Chile de Allende a Irán, Cuba, Venezuela, p.e. y sus resultados quitan la respiración. Los autores concluyeron que las sanciones unilaterales impuestas por EEUU y la UE desde 1970 han acarreado 38 millones de muertes. En algunos años, durante la década de 1990, murieron más de un millón de personas por semejante agresión. En 2021, el año más reciente con datos disponibles, las sanciones causaron más de 800.000 fallecimientos prematuros. Dicen por ejemplo:
“Los resultados de nuestras investigaciones evidencian una asociación causal significativa entre las sanciones y el aumento de la mortalidad. Las repercusiones más graves tienen que ver con las sanciones unilaterales, económicas y estadounidenses, mientras que no hallamos evidencia estadística de efecto alguno para las sanciones de la ONU. (…)”
“Las sanciones tienen efectos adversos sustanciales sobre la salud pública, con una cifra de muertos similar a la de las guerras. Nuestras comprobaciones subrayan la necesidad de replantear las sanciones como herramienta de política exterior: se impone moderar el recurso a ellas y considerar seriamente la necesidad de reformar su diseño.”
Todo eso sin contar la destrucción de ecosistemas, paisajes y países (biocidio y culturicidio descomunales) y la instalación en los cerebros de un habitus bélico generalizado, una disposición a aceptar la guerra como banalidad: tal es el bagaje adicional de la incansable producción de agresiones y conflictos armados por parte de EEUU, Israel y sus principales aliados.
Los motivos son siempre económicos, con su correlato geopolítico inevitable, con sus argumentaciones teológicas alucinantes. Avidez y voluntad hegemónica trufadas de tartufismo demencial.
El negocio exige dominio. La exigencia de materias primas y fuentes de energía empuja inexorablemente a los dirigentes del país, impelidos por sus grandes actores económicos y, en primera instancia, el complejo militar-industrial, a controlar países y grandes regiones, a intervenir de modo abierto o encubierto, promover golpes de estado (“cambios de régimen”), bombardear y, en su caso, invadir y ocupar, hoy sobre todo mediante intermediarios bélicos (cuánto lo siento por los kurdos, por ejemplo, muchos de los cuales han fiado su suerte a lo peor de la humanidad. Como la muerte de soldados estadounidenses suele crear un problema de opinión pública, hace tiempo que no se quieren vietnames, afganistanes o iraques.
Nada pues como externalizar por diversas vías. La CNN informaba recientemente de que la administración Trump va a recurrir a contratistas militares privados para proteger los activos petroleros y energéticos pirateados en Venezuela en lugar de desplegar en el país caribeño bombardeado tropas estadounidenses, algo escabroso, menos popular y que pone en peligro las ganancias.

La guerra, pues, puede externalizarse a un país entero, que pone la carne de cañón, el suelo y se come el sufrimiento, las ruinas y la ruina económica. Es el caso de la carnicería proxy de Ucrania. Analicemos cronológicamente precisamente la arqueología de esa guerra, los hitos que han conducido a una matanza que ha implicado e implica toneladas de intoxicación informativa —a través de los grandes medios y las declaraciones de todo tipo de propagandistas— que no está resultando fácil contrarrestar. Pongamos nuestro granito de arena antibélico, antiatlantista, antinazi, antimafioso y, por ello, cero putinista. Por la paz y la cooperación en Europa.


FECHAS, HECHOS y DATOS


9.11.1989Caída del muro de Berlín. Se había construido el 13.08.1961.

9.02.1990 – EE. UU. asegura a Rusia que la OTAN no se expandirá hacia su frontera. "…no habría ninguna extensión de… la OTAN ni un centímetro al este", declaró el secretario de Estado estadounidense, James Baker.
Cf. Memorandum of conversation between Mikhail Gorbachev and James Baker in Moscow, National Security Archive, 9.02.1990.

Hay documentos desclasificados del imperio que pueden leerse en su National Security Archive sobre las garantías dadas a Rusia (a Gorbachov y Yeltsin) y pisoteadas:
NATO Expansion: What Gorbachev Heard (Declassified documents show security assurances against NATO expansion to Soviet leaders from Baker, Bush, Genscher, Kohl, Gates, Mitterrand, Thatcher, Hurd, Major, and Woerner).

NATO Expansion: What Yeltsin Heard.
Rusia iría aceptando todo: la caída del muro, el capitalismo, la independencia de 15 repúblicas, la disolución de la URSS y el Pacto de Varsovia, la reunificación alemana… firmaría tratados y acuerdos de desarme, todo a cambio de perspectivas de distensión y cooperación con Occidente. Putin llegaría incluso a preguntar informalmente por la posible entrada de Rusia en la OTAN.
En realidad ha habido al menos 4 ocasiones históricas en que Rusia planteó su ingreso en la OTAN, según nos cuentan los papeles desclasificados (Cf. Main Watchers, 3.11.2023):
— Bajo Nikita Jrushov, conversaciones secretas antes de empezar la Guerra Fría, en 1954. Los soviéticos propusieron la reunificación alemana si se les permitía entrar en la OTAN. Reunión en Ginebra en 1955 (la Cumbre de los 4 Grandes).
Como la URSS fue rechazada, los soviéticos decidieron crear su propia organización de satélites, el Pacto de Varsovia. Así arrancó la Guerra Fría.
— En 1990, durante las conversaciones sobre la reunificación de Alemania, Gorbachov sugirió en reuniones con líderes occidentales la idea de que la URSS podría unirse a la OTAN para crear un sistema de seguridad inclusivo en Europa. Se lo pidió concretamente al Secretario de Estado estadounidense James Baker. Baker respondió que si estaba soñando y le prometió, no obstante, que la OTAN no se movería ni un centímetro hacia el Este, más allá de Alemania. Timothy Andrews Sayle escribió al respecto en “Enduring Alliance. A History of NATO and the PostWar Global Order”.
— Boris Yeltsin, primer presidente del nuevo estado ruso, volvió a solicitar su ingreso en la OTAN: ya eran amigos y capitalistas, pero, una vez más, Rusia fue rechazada por EEUU.
— En 1994 hubo otro acercamiento al crearse la Asociación para la Paz, con motivo de la cumbre de la OTAN en Bruselas. Clinton llegó a describir todo aquello como un medio que conduciría a Rusia a la OTAN.
1997: Solana y Yeltsin firmaron la Ley Fundacional OTAN-Rusia, un acuerdo de colaboración en materia de seguridad. Pero precisamente desde ese año 1997, la OTAN empieza a expandirse hacia el Este. En 2000, Clinton y Putin conversaron sobre la posibilidad de la entrada de Rusia en la OTAN en 2002 (pese a Chechenia y Serbia).
3.10.1990 – Se formaliza la reunificación alemana para espanto de mi amigo Golo Mann, que nos decía con reiteración: “Menos mal que moriré pronto para no verlo”.
Alemania era entonces, aparentemente, la vanguardia pacifista de Europa; como joven universitario, yo había vivido con esperanza las masivas movilizaciones contra el despliegue de los misiles de alcance intermedio estadounidenses Pershing II y misiles de crucero en la República Federal de Alemania, sobre todo entre 1981 y 1983, periodo conocido como el auge del movimiento pacifista contra la "doble decisión" de la OTAN. Se abría un aparente gran espacio de distensión y supuestamente se acababa la Guerra Fría (pronto sabríamos que los halcones de Washington y Wall Street habían decidido que no y que era, en cambio, más bien, el momento de relanzar el dominio hegemónico global de EEUU, el rearme como modo de negocio y dominación). Pensaba que mi amigo, conservador, exageraba... pero resulto que no: sabía demasiada historia; conocía demasiado a Alemania.

19-21.08.1991 – Golpe de Agosto: intento fallido de derrocar a Mijaíl Gorbachov que aceleró las declaraciones de independencia de las repúblicas soviéticas y la disolución de la URSS. Respecto a las fechas de declaración de independencia de las repúblicas soviéticas, Rusia al margen, son éstas:
Repúblicas Bálticas
• Lituania: 11 de marzo de 1990 (Primera en declarar su independencia total).
• Estonia: 20 de agosto de 1991 (Restauración oficial tras el intento de golpe en Moscú).
• Letonia: 21 de agosto de 1991 (Restauración de su estatus independiente).

Europa del Este y Cáucaso
• Georgia: 9 de abril de 1991.
• Ucrania: 24 de agosto de 1991 (Ratificada por referéndum en diciembre).
• Bielorrusia: 25 de agosto de 1991.
• Moldavia: 27 de agosto de 1991.
• Armenia: 21 de septiembre de 1991.
• Azerbaiyán: 18 de octubre de 1991.

Asia Central
• Kirguistán: 31 de agosto de 1991.
• Uzbekistán: 1 de septiembre de 1991.
• Tayikistán: 9 de septiembre de 1991.
• Turkmenistán: 27 de octubre de 1991.
• Kazajistán: 16 de diciembre de 1991 (Fue la última república soviética en declarar su independencia).
24.08.1991Ucrania se declara independiente, tras más de tres siglos de pertenencia a Rusia, y adopta la no alineación/neutralidad.
1996 – Su Constitución inicial refleja este espíritu no alineado que contaba con amplio sustento popular. El régimen ucraniano del golpe de 2014 abandonó esta neutralidad en 2019.

8.12.1991 – Los presidentes de Rusia (Borís Yeltsin), Ucrania (Leonid Kravchuk) y Bielorrusia (Stanislav Shushkévich) firmaron el Tratado de Belavezha, declarando que la URSS dejaba de existir y fundando la Comunidad de Estados Independientes (CEI), a las que se unirían otras 8 repúblicas soviéticas signatarias del protocolo de Almá-Atá (21.12.1991).

25.12.1991Mijaíl Gorbachov renuncia a la presidencia de la URSS.

26.12.1991 – El Sóviet Supremo (en concreto la Cámara de las Repúblicas) celebró su última sesión y aprobó la declaración 142-H, que reconocía legalmente la independencia de las antiguas repúblicas y la extinción de la Unión Soviética.


















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